Una vida dedicada al arte ecuestre y la cultura de Andalucía
El mundo del toreo despide a Rafael Peralta, uno de los rejoneadores más emblemáticos de la historia, quien falleció el 4 de julio de 2025 en Sevilla a los 92 años, víctima de una severa neumonía. Nacido en La Puebla del Río (Sevilla) el 4 de junio de 1933, Peralta no solo fue un referente en el arte del rejoneo, sino también un símbolo de la cultura andaluza, reconocido por su pasión por los caballos, la poesía y el flamenco.
Inicios y trayectoria en los ruedos
Rafael Peralta debutó como rejoneador en 1957 en la localidad sevillana de Constantina y, apenas un año después, se presentó en la Real Maestranza de Sevilla. Su primer paseíllo en la plaza de toros de Las Ventas, Madrid, fue el 30 de mayo de 1959, compartiendo cartel con figuras del toreo como Julio Aparicio, Manolo Vázquez y Curro Girón.
Durante más de cuatro décadas, Peralta encabezó el escalafón de rejoneadores, toreando en España, Portugal, Marruecos, Francia, Perú, Venezuela, México, Ecuador y Colombia. Junto a su hermano Ángel Peralta y figuras como Álvaro Domecq y el portugués José Samuel Lupi, formó el célebre “Cuarteto de los Cuatro Jinetes del Apoteosis”, sentando las bases del toreo a caballo moderno.
Reconocimientos y legado
A lo largo de su carrera, Rafael Peralta fue distinguido con numerosos premios, entre ellos la Cruz de Oro de la Solidaridad Social, concedida por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales en 2002, en reconocimiento a su labor humanitaria y su apoyo a festivales benéficos. Además de su destreza en el ruedo, fue ganadero, criador de caballos y autor de letras flamencas.
El Ayuntamiento de La Puebla del Río lo considera “un símbolo de la cultura andaluza”, y su capilla ardiente se abrió en el salón de Plenos del ayuntamiento, donde familiares, amigos y aficionados han podido despedirse de una figura irrepetible.
Un estilo inconfundible
Peralta destacó por su valor y técnica, especialmente en el banderilleo a dos manos, y por invadir terrenos de gran riesgo ante el toro, lo que le valió el respeto y la admiración de la afición. Su estilo elegante y su compromiso con la tradición y la innovación lo convirtieron en un referente para las nuevas generaciones de rejoneadores.
Con la muerte de Rafael Peralta, el toreo a caballo pierde a uno de sus grandes maestros, pero su huella permanecerá imborrable en la historia de la tauromaquia y en el corazón de Andalucía.
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